Advenimiento -el hombre del saco-
Alguien me persigue así que huyo hacia la caverna de roca. Allí dentro las estalactitas crecen en el suelo; las estalagmitas salen del techo y el agua discurre a contracorriente… Confío en despistar a este inoportuno acechador que busca convertirme en lo que no soy. Cambio de tercio y me pongo a pensar… No recuerdo dónde he aparcado el coche. Creo haber estado medio día tratando de dar con él mas resulta misión imposible al tratarse de un vehículo corriente; amigo de las averías. Me seducen las pequeñas y grandes calles llenas de gente. Calles angostas sin salidas cómodas marcadas por un intenso olor a orines. La plaza mayor está ahí, llena de piedras levantadas, pozas de agua, locales de mala muerte, bares de perdedores y tiendas con el cierre echado. ¡La vida misma! Entonces me veo en la gran avenida. No ha cambiado demasiado en estas últimas déc...