Nostrum terra
No sé cómo pudo empezar esta historia pero sí sé dónde fue. Arrancó en una ciudad protegida, al igual que otras muchas, por una enorme cúpula de energía refractaria. Era la única forma en la que los humanos podíamos vivir en este mundo devastado por las sucesivas guerras, tanto contra nosotros mismos como enfrentando razas provenientes de otras galaxias. A las afueras de la misma destacaban vastos campos verdes solapados entre montañas bajas y ríos caudalosos. En su conjunto formaban el único lugar de esparcimiento libre de contaminación. Dicen que en algún lugar de aquella urbe; tal vez en un almacén, quizás en un sótano o a lo mejor en la parte trasera de un taller clandestino, alguien había creado un cíborg. Esas mismas bocas destacaban su gran capacidad de aprendizaje cuántico; su espíritu aventurero e indomable carácter. Respondía al curioso nombre de Cp40. Frisaría por aquel entonces los ochenta años pero cuando estás hecho de materia viva y componentes...