Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como niños

Cuentos al calor de la chimenea

Imagen
  Una madre, cuatro hijos y la odisea del pan            —¿Conocéis la historia de la madre afligida?      —No señorita.      —¿Queréis que os la cuente?      —¡Sí! —Gritaron emocionados los alumnos de quinto de la Enseñanza General Básica.      —Veréis niños, una madre con el corazón roto lloraba desconsoladamente día y noche. Nada parecía calmar aquella angustia ni aquel dolor punzante.      —Señorita ¿y por qué lloraba?      —Porque no encontraba a sus cuatro hijos. Habían desaparecido al alba e impotente la madre rezó mucho al buen Dios para que tuviese a bien devolvérselos sanos y salvos.  Al pasar el tiempo pero no el dolor esta mamá valiente decidió salir a buscarlos. Se echó a los caminos sin descanso, preguntando por aquí y por acullá. Tan ardua tarea la llevó por muchas villas; algunas cerca otras en cambio lejanas como el mar. Algunas le resultaban...

Cuentos al calor de la chimenea

Imagen
El tren y la roca       —En esta clase tenemos a los niños más listos de la ciudad. Esto es motivo de orgullo y satisfacción tanto para mí como para el resto del profesorado. De hecho, señor director, para que usted mismo lo vea he preparado un pequeño dilema. Será testigo de primera mano del ingenio que poseen estas pequeñas cabezas pensantes. A buen seguro resolverán el problema en lo que canta un gallo. Dentro de quince días tenemos el concurso regional de jóvenes talentos. El colegio vencedor obtendrá nada más y nada menos que tres mil euros para material escolar. ¡Imagíneselo! Tres mil euros…      —A ver niños, saludad a nuestro apreciado director, don Séneca.      —¡Buenos días don Séneca! —Dicen todos como siendo una única voz.      —Buenos días chavales —responde éste sin inmutar la seriedad de su rostro. La maestra, de nombre Julieta, retoma el hilo…      —Bien chicos, sin más preámbulos os voy a exponer...

Cuentos al calor de la chimenea

Imagen
  Las tres amigas Eran tres amigas como tres soles podría haber en el firmamento si uno tuviese la suficiente imaginación. Eran tres libélulas inseparables, orgullosas de su belleza desprendida en cada aleteo. Cuando volaba la una volaban las tres y cuando se detenía una se detenían las tres. ¿Sus nombres? Toñita, Encarnita y Luisita. Tres pies para un banco, tres compañeras devotas y tres formas de entender la vida. Eran coquetas pues pasaban el día acicalándose las patitas, acondicionando con cremas sus frágiles alas y por supuesto peinándose con la raya al medio. Cierto que resultaba prácticamente imposible distinguirlas así pues los animalillos del campo y del bosque habían optado por llamarlas «las tres amigas», sin más.             No importaba si se trataba de ésta, aquélla o la otra ¡trivialidades! Daba genio verlas dispuestas al lucimiento con sus ojitos compuestos de otros ojitos más pequeños. Los tirabuzones en el ai...

Cuentos al calor de la chimenea

Imagen
  Un diablillo, una botella altiva y un vino peleón El genio   Ladraba el genio dentro de la botella. Gruñía prisionero en su mazmorra acristalada pataleando encolerizado y maldiciendo en jerga de genio. Desgarbado, pequeño y rechoncho carecía de pelo. Cuernos de buey, pupilas verticales y pezuñas de chiva. ¡Un esperpento de ser!  Allí prisionero yacía tal adefesio por culpa de un mal paso. Era de entre todos los genios pestíferos el más mentiroso y manipulador, capaz de las bajezas más innombrables. Sus perrerías ya no tenían efecto alguno, a lo sumo soportar aquellos berrinches y gestos obscenos de diablillo infecto…   Las visitas El muy desgraciado tenía la insana costumbre de visitarme cada noche. Acudía puntual a su cita aquel mamarracho y no solamente eso sino que más pronto que tarde provocaba en mi persona terribles cefaleas. Ni la ingesta de alcohol me aliviaba…  Desde el suelo escalaba por las sábanas hasta alcanzar mi cara. Sentado en ella me tiraba d...

Cuentos al calor de la chimenea

Imagen
El camello feo Déjame que te narre el cuento del camello feo. Porque así se veía vivía sus días triste y cabizbajo. Miraba su reflejo en la superficie del agua del oasis e impotente le propinaba coces como una mula para que los pequeños círculos concéntricos distorsionaran su imagen cargada de fealdad.  No se gustaba contrahecho. Su desgracia era culpa de la evolución porque no tuviera a bien encauzar a los de su especie por el camino de la guapura. Y cuando el agua no se revolvía por las coces ¿qué veía? Dos jorobas a modo de guasa y restos de la última muda de lana colgándole por aquí y allá; desgastados dientes de rumiante, patas larguiruchas y finas como alambres. Sin paños calientes, se veía un adefesio completo.  A lo largo de su vida de cuadrúpedo habíase cruzado con otras especies que como él agonizaban en su pena ya que al igual que él se veían bien feotes. Eran casos como el perezoso, el topo, el mono narigudo, el pez borrón, los tarsios (primates) y un sinfín de com...

Cuentos al calor de la chimenea

Imagen
  Tres lombrices aventureras Eran tres lombrices de cuerpos alargados y frescos. Tres incansables trabajadoras bajo tierra húmeda y oscura. Se hacían llamar Tocha, Mocha y Cocha. Aireaban la tierra como pocas además de producir abono excelente para los cultivos.  Por el día afanaban incansables mientras que al caer la noche contaban cuentos de lejanos mundos ubicados en la superficie. Tocha era la mayor y más aguerrida; Mocha la joven e insensata y Cocha la de en medio, juiciosa al tiempo que aventurera en su justa medida…  Aquellos cuentos a la caída del sol ya no les henchían el espíritu. Sus ansias de experimentar cosas nuevas les exigían tomar al asalto lo desconocido. Cavar un túnel tan largo como un día sin pan para acceder al universo exterior ¡qué conmoción! Nunca tal cosa habían hecho sin embargo ¿por qué no? Allá arriba las cosas tenían que ser muy diferentes. Para empezar más luminosidad, sonidos a raudales, aire limpio, colores interminables…resumiendo más de ...