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Mostrando las entradas etiquetadas como psicodelia

El libro envenenado

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Hoy, igual que ayer, mi macuto viene repleto de mundologías. Emociones dentro de mí que extirpan de raíz cualquier mala praxis. Cúmulo de adversidades que en algún momento de la vida encapotaron la tranquilidad del que se sabe sufridor. Mas parecen haberse disipado razones y razonamientos a tales circunstancias. No soy el mejor ni aspiro a serlo así como tampoco la araña es consciente de su prisión de seda.             Soy tunante nombrado gentilhombre, mayúsculo despropósito tal hecho. Gobernante del gemido; bogando en aguas mansas tan ponzoñosas como turbias. ¡Mi macuto! A la espalda lo llevo, cargado de culpas y pesos asociados a una larga vida. No obstante la noche y el día tienen cosas que callar y también sopesan lo suyo… Juegos malabares de pocos minutos en el semáforo de la esquina. Somos testigos pero no dejamos moneda. Yo, sin ser el mejor gano y siendo el peor ¡vuelvo a vencer! ¡Con o sin divisa!     ...

Advenimiento -tiempo de escuela-

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Qué lejos queda el colegio. Como para llegar a él en un abrir y cerrar de ojos. Cuanto más ando el camino éste más se empeña en estirarse como pulseras de goma. Cada paso me aleja del centro educativo. ¿Merece la pena ser consciente de ello? La ruta toma valor infinito si bien es así a ojos de jovenzuelo. Estoy en clase de geografía. Intento señalar en el mapa que cuelga de la pizarra un punto concreto. No lo sé hacer; no sé ubicarlo y me quedo en suspenso, latente e inactivo… Oteo por la ventana a una mujer del rural que transita por la calle con paso apurado. ¡Qué envidia me embarga! Ella no se haya abstraída como yo. Sabe perfectamente hacia dónde va. En cambio yo no sé nada; mucho menos localizar un estúpido punto en el plano…             La profesora se impacienta, mis compañeros se burlan y yo me quiero morir al ser protagonista del ridículo del día. El ventanal es mi escape hacia la libertad, cosa que nadie podría entender. M...

Advenimiento -el hombre del saco-

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  Alguien me persigue así que huyo hacia la caverna de roca. Allí dentro las estalactitas crecen en el suelo; las estalagmitas salen del techo y el agua discurre a contracorriente… Confío en despistar a este inoportuno acechador que busca convertirme en lo que no soy. Cambio de tercio y me pongo a pensar… No recuerdo dónde he aparcado el coche. Creo haber estado medio día tratando de dar con él mas resulta misión imposible al tratarse de un vehículo corriente; amigo de las averías.             Me seducen las pequeñas y grandes calles llenas de gente. Calles angostas sin salidas cómodas marcadas por un intenso olor a orines. La plaza mayor está ahí, llena de piedras levantadas, pozas de agua, locales de mala muerte, bares de perdedores y tiendas con el cierre echado. ¡La vida misma!             Entonces me veo en la gran avenida. No ha cambiado demasiado en estas últimas déc...

Advenimiento -el recto camino-

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El camino está parcialmente pavimentado. Árboles a ambos lados, descuidados y retorcidos. Al final lo que semeja una catedral o lo que de ella queda. Cantos y cuatro tejas cuelgan de puntales podridos…             En su interior tal vez aguarden almas en espera de ser atendidas. Me pierdo varias veces en aquel lugar intrincado. Demolido sí, pero al mismo tiempo lleno de incuestionable belleza salvaje. Paso por adoquines gastados y ligeramente levantados. Dejo atrás piedras en los márgenes y piedras tiradas de cualquier manera en el patio. Cuento lo menos tres portales de hierro forjado que no sirven para nada. Veo una escalera que desciende, otra que algún día ascendió y sobre todo musgo a manos llenas…             Pero ya no, en este momento estoy perdido mientras subo, sin saber el porqué, una colina de tierra desnuda. ¿Qué me impulsa a tal labor? Es que no recuerdo haber lleg...

Advenimiento -la lenta agonía del olvido-

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La ciudad está completamente destruida por las bombas que incesantemente caen desde las mortales alturas. Si no las cuento por docenas no cuento ninguna. Anhelos, ideas y proyectos de futuro quedan incinerados en un instante. Proyectiles que a todas luces ya no pueden hacer más daño porque nada queda en pie. Soy líder de los supervivientes y ahora mismo los guío a través de alcantarillas repletas de ratas, cadáveres y olor a muerte. Creen ciegamente en mí porque me ven como el salvador venido de la desesperanza. Si supiesen que yo tengo mucho más miedo que ellos…             Tal vez sus expectativas, las pocas que puedan quedarles, los empujen a creer ciegamente en algo. Una suerte de esperanza que late intensa hasta que deja de hacerlo. En realidad yo soy incapaz de salvar a nadie, ni siquiera a mí mismo… Sin embargo aquí estoy. Último bastión al que aferrarse con uñas y dientes cuando todo lo demás se ha fraccionado. Yo, impostor ...

Advenimiento -giros de peonza-

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  «No tengo espíritu de líder ni tampoco podría comportarme como tal». Así reza el cartel pegado en la puerta del armario. Abajo un número de teléfono que resulta ser el mío...             Voy por la carretera rural más urbanita. Es tarde, una bruma rojiza envuelve la contorna. Coches de combustión espontánea circulan pegados al asfalto. Gozan de singular penitencia al abrigo de las farolas, éstas cosquillean la madrugada con sus luces led de filos aserrados. Esta noche fría y pesada se muestra igual que gotas de rocío resbalando por los pétalos de una rosa. Bruma extensiva y opresora que no permite salir del infierno sin haberlo apostado todo a una carta. En mi bicicleta, sin cadena, apenas puedo ver las líneas de la carretera pero ¿qué falta hace cuando es mi instinto quien lleva el manillar? Pedalada que va y pedalada que viene. La distancia larga se ha hecho amiga del trecho corto empero cuanta fatiga entremedias. Tan fluid...

Advenimiento -el despertar difuso-

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  ¿Dónde poder ocultarme en esta mole de hierros retorcidos y hormigón desnudo? ¿Adónde acudir rápidamente engañando al mal que me acosa? ¡Solamente a veces! Destrucción y caos; montañas de basura depositadas en la lejanía, más allá incluso del alcance de mis pupilas... Apuro el paso, acelerándose los latidos de un corazón que tranquilamente podría ser el mío. El aire no es puro y la humedad persiste en pieles forjadas. No hay consuelo para almas subastadas ni para individuos rindiéndose en plena lucha…             Al borde sin aristas despliego alas emplumadas. Aleteando como un abejorro aterrizo en la azotea de la mole más elevada. Desde aquí oteo el submundo que flota por no hundirse. Es enorme en extensión distendida. Gigantescos muros laberínticos acotan a curiosos que de ser algo serían personas de dos pies; casi normales, casi creíbles…             Es mi sueño así pu...

A flor de piel

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Me embarqué en la emoción de tus sentimientos disfrazados de réprobos danzantes. Me embarqué sin chaleco salvavidas y sin pensar más allá ni, téngalo por seguro, más acá. Fueron sendas abruptas dispuestas sobre líneas curvas y afiladas que nunca supieron llevarme al fondo. Sea pues toda eventualidad como rutas sin acomodo y achuchones entre desconocidos. Caminos para caminantes atiborrados de recuerdos persistentes agarrados a la penitencia del martirio. Suspiros al oído y soledad pasajera sin galante mensajera. Teclas blancas y teclas negras desafinadas por un mal uso. ¿Te vas de mí sin dejarme al menos una efímera sonrisa? ¡Sin prisa!             Cánticos seminaristas sin aristas ni coristas empero siempre salmos. Sea ilusión porfiada y enrollada que de tanto serlo los pedazos de mi alma cosen usando agujas sin cabeza. Envenenado dolor a todo color que siempre me pone en un brete. Ayer pasó, hoy es ahora y mañana incerteza que se ...

Ab aeterno

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  Breve introducción al esperpento  Esperpéntica situación dominada desde un primer momento por cierto terror irracional reconocible incluso resistiéndolo al otro lado de las barricadas. Me cuesta añorar el calor del sol pues mi vida entera prosigue hibernando sin mesura desde la última glaciación mental. Ni siquiera supe su nombre, condición o ideales sin embargo de entre todas las refulgentes presencias fue la más sensata tragedia griega. Diez en una restando nueve al quite; espada y lanza empuñadas por el mismo brazo ejecutor.              Para fortuna de propios y extraños no todas las noches poseen regusto agrio ni por esa misma regla copas llenas de tormentosos espumosos. Tampoco sé de nadie que cuente cada gota de lluvia por separado porque ¿para qué? Si se pueden sumar juntas... Eslabón fuerte prendido al costado de miradas lascivas. Yo te miré e inconscientemente no pude reprimir desearte. Diste unión y consi...

Argumentum ad ignorantiam

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Termina turno de réplica y por ende nada más que decirte a excepción de aquel berrinche puntual con diálogos de uno para con uno. Ayer burda majadería hoy charlatán encauzado en sensata plática tal cual fuese un inquieto asceta. Ella es dubitativa incluso al recapacitar antes de sentenciar. Ni va de cara ni va de espalda porque no hace más que girar sobre la punta de sus zapatillas... Escucho viejos vocablos cuan esquilón colgado de la oreja. Palabras acentuadas y sin acentuación pero términos a fin de cuentas, interactuando indiferentes a cualquier regla. Pienso en serpientes enroscadas que de repente se lanzan contra el cuerpo caliente del roedor despistado. Y pienso en anillos constriñendo dedos marcados por un matrimonio y cinco infidelidades...             No eres así ni queriéndolo empero los años te han macerado a conciencia, dándote regusto a taninos envejecidos. Degustando el gusto comprendo muchas cosas y al mismo tiempo n...