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El libro envenenado

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Hoy, igual que ayer, mi macuto viene repleto de mundologías. Emociones dentro de mí que extirpan de raíz cualquier mala praxis. Cúmulo de adversidades que en algún momento de la vida encapotaron la tranquilidad del que se sabe sufridor. Mas parecen haberse disipado razones y razonamientos a tales circunstancias. No soy el mejor ni aspiro a serlo así como tampoco la araña es consciente de su prisión de seda.             Soy tunante nombrado gentilhombre, mayúsculo despropósito tal hecho. Gobernante del gemido; bogando en aguas mansas tan ponzoñosas como turbias. ¡Mi macuto! A la espalda lo llevo, cargado de culpas y pesos asociados a una larga vida. No obstante la noche y el día tienen cosas que callar y también sopesan lo suyo… Juegos malabares de pocos minutos en el semáforo de la esquina. Somos testigos pero no dejamos moneda. Yo, sin ser el mejor gano y siendo el peor ¡vuelvo a vencer! ¡Con o sin divisa!     ...

Advenimiento -el hombre del saco-

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  Alguien me persigue así que huyo hacia la caverna de roca. Allí dentro las estalactitas crecen en el suelo; las estalagmitas salen del techo y el agua discurre a contracorriente… Confío en despistar a este inoportuno acechador que busca convertirme en lo que no soy. Cambio de tercio y me pongo a pensar… No recuerdo dónde he aparcado el coche. Creo haber estado medio día tratando de dar con él mas resulta misión imposible al tratarse de un vehículo corriente; amigo de las averías.             Me seducen las pequeñas y grandes calles llenas de gente. Calles angostas sin salidas cómodas marcadas por un intenso olor a orines. La plaza mayor está ahí, llena de piedras levantadas, pozas de agua, locales de mala muerte, bares de perdedores y tiendas con el cierre echado. ¡La vida misma!             Entonces me veo en la gran avenida. No ha cambiado demasiado en estas últimas déc...

Advenimiento -el recto camino-

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El camino está parcialmente pavimentado. Árboles a ambos lados, descuidados y retorcidos. Al final lo que semeja una catedral o lo que de ella queda. Cantos y cuatro tejas cuelgan de puntales podridos…             En su interior tal vez aguarden almas en espera de ser atendidas. Me pierdo varias veces en aquel lugar intrincado. Demolido sí, pero al mismo tiempo lleno de incuestionable belleza salvaje. Paso por adoquines gastados y ligeramente levantados. Dejo atrás piedras en los márgenes y piedras tiradas de cualquier manera en el patio. Cuento lo menos tres portales de hierro forjado que no sirven para nada. Veo una escalera que desciende, otra que algún día ascendió y sobre todo musgo a manos llenas…             Pero ya no, en este momento estoy perdido mientras subo, sin saber el porqué, una colina de tierra desnuda. ¿Qué me impulsa a tal labor? Es que no recuerdo haber lleg...

Advenimiento -la lenta agonía del olvido-

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La ciudad está completamente destruida por las bombas que incesantemente caen desde las mortales alturas. Si no las cuento por docenas no cuento ninguna. Anhelos, ideas y proyectos de futuro quedan incinerados en un instante. Proyectiles que a todas luces ya no pueden hacer más daño porque nada queda en pie. Soy líder de los supervivientes y ahora mismo los guío a través de alcantarillas repletas de ratas, cadáveres y olor a muerte. Creen ciegamente en mí porque me ven como el salvador venido de la desesperanza. Si supiesen que yo tengo mucho más miedo que ellos…             Tal vez sus expectativas, las pocas que puedan quedarles, los empujen a creer ciegamente en algo. Una suerte de esperanza que late intensa hasta que deja de hacerlo. En realidad yo soy incapaz de salvar a nadie, ni siquiera a mí mismo… Sin embargo aquí estoy. Último bastión al que aferrarse con uñas y dientes cuando todo lo demás se ha fraccionado. Yo, impostor ...

Advenimiento -giros de peonza-

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  «No tengo espíritu de líder ni tampoco podría comportarme como tal». Así reza el cartel pegado en la puerta del armario. Abajo un número de teléfono que resulta ser el mío...             Voy por la carretera rural más urbanita. Es tarde, una bruma rojiza envuelve la contorna. Coches de combustión espontánea circulan pegados al asfalto. Gozan de singular penitencia al abrigo de las farolas, éstas cosquillean la madrugada con sus luces led de filos aserrados. Esta noche fría y pesada se muestra igual que gotas de rocío resbalando por los pétalos de una rosa. Bruma extensiva y opresora que no permite salir del infierno sin haberlo apostado todo a una carta. En mi bicicleta, sin cadena, apenas puedo ver las líneas de la carretera pero ¿qué falta hace cuando es mi instinto quien lleva el manillar? Pedalada que va y pedalada que viene. La distancia larga se ha hecho amiga del trecho corto empero cuanta fatiga entremedias. Tan fluid...

Advenimiento -el despertar difuso-

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  ¿Dónde poder ocultarme en esta mole de hierros retorcidos y hormigón desnudo? ¿Adónde acudir rápidamente engañando al mal que me acosa? ¡Solamente a veces! Destrucción y caos; montañas de basura depositadas en la lejanía, más allá incluso del alcance de mis pupilas... Apuro el paso, acelerándose los latidos de un corazón que tranquilamente podría ser el mío. El aire no es puro y la humedad persiste en pieles forjadas. No hay consuelo para almas subastadas ni para individuos rindiéndose en plena lucha…             Al borde sin aristas despliego alas emplumadas. Aleteando como un abejorro aterrizo en la azotea de la mole más elevada. Desde aquí oteo el submundo que flota por no hundirse. Es enorme en extensión distendida. Gigantescos muros laberínticos acotan a curiosos que de ser algo serían personas de dos pies; casi normales, casi creíbles…             Es mi sueño así pu...

Triumvirātus

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  Aire y tierra trófica De vuelta están los pájaros. Vienen en bandadas de algún lugar retirado con sus característicos graznidos de vigilia. Los árboles ajados, pretéritos y exánimes frisan los trescientos años. Tres siglos dándoles cobijo entre sus ramas alineadas cara al sol.  Decenas de aves hacen parada en el camino. Corretean a saltitos entre ellas con sus diminutas patas amarillas. Exangües y ruidosos marcan territorio sobre aquella arboleda abatida que se muere lánguidamente.  Son como una única entidad orgánica agitando las plumas y acicalándose con esmero mientras más graznidos anuncian más llegadas. Canturrean vocingleros porque ellos conforman aire y tierra trófica.  Entretanto a ras del suelo perros grandes y canes pequeños se deshacen a ladridos. Si pudiesen desplegar un par de alas podrían atraparlos o al menos capturar a uno.  Ojos inyectados en sangre a modo de rabia desbocada. Saltan, giran, balbucean, gruñen, agitan el rabo y muestran sus colm...

Deus ex machina

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El tiempo con su ciclo de intervalos son como penachos de cabellos que peinados a una mano descargan electricidad estática y pequeñas dosis de olor a primavera pegado en cada pelo. Obsequios a granel para quienes afanosos de sensaciones extremas disfrutan del riesgo a distancia segura, evitando tocar el cepillo… Me han dicho que a lo largo de la noche trasnochan duendes apresurados sin más motivo a tal ligereza que llevarse sus sueños debajo del brazo. Cierto o falso esta y otras historias persisten en el imaginario popular y sin ellas ¿qué sería de nuestra fantasía a la hora de darles cuerpo? Parte un velero blanco rompiendo nebulosas antes de escorarse a babor ¡qué atracón tan inoportuno! Podría tratarse de un acto trivial de no ser por la vía de agua.  Confundido en las aguas y apagado por el entorno despinta figuras proyectadas a vuelapluma. Tengo entendido que algunas fingen tomar apariencia humana…             Sorpresa ma...

La voz del silencio

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Ahora que todo llega a coincidir con su término yo, como si se tratase de otros tiempos más acordes a mis deseos, trato de introducirme en estas realidades cotidianas de individuos que, bajo apariencia de normalidad, buscan seguir con sus quehaceres. Escudriño levantando pedruscos y arqueando cada madrugada, indagando sin saber qué buscar ni a quién preguntar. Rebusco maquinaciones incólumes cuchicheando nombres y territorios afines. Hechos, un puñado ciertos y un puñado dados vuelta. Anhelo catar vientos en pos de desvelar las claves del pensamiento o en su defecto de cualquier ignorancia inducida. Prisionero capacitado para parir ideas revolucionarias fundiéndolas dentro de un único molde ¡púdrete entre barrotes! ¡Por listo! Creo tener arrojos suficientes para estar a la altura del reto. Pensar, razonar, amar, concluir y entonces cuanto me rodea deja de rodearme. Por mi mente cariacontecida navegan recuerdos desarraigados que evaporan minúsculos hálitos de mi boca. Si a bien tuviese ...