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A flor de piel

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Me embarqué en la emoción de tus sentimientos disfrazados de réprobos danzantes. Me embarqué sin chaleco salvavidas y sin pensar más allá ni, téngalo por seguro, más acá. Fueron sendas abruptas dispuestas sobre líneas curvas y afiladas que nunca supieron llevarme al fondo. Sea pues toda eventualidad como rutas sin acomodo y achuchones entre desconocidos. Caminos para caminantes atiborrados de recuerdos persistentes agarrados a la penitencia del martirio. Suspiros al oído y soledad pasajera sin galante mensajera. Teclas blancas y teclas negras desafinadas por un mal uso. ¿Te vas de mí sin dejarme al menos una efímera sonrisa? ¡Sin prisa!             Cánticos seminaristas sin aristas ni coristas empero siempre salmos. Sea ilusión porfiada y enrollada que de tanto serlo los pedazos de mi alma cosen usando agujas sin cabeza. Envenenado dolor a todo color que siempre me pone en un brete. Ayer pasó, hoy es ahora y mañana incerteza que se ...

Ab aeterno

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  Breve introducción al esperpento  Esperpéntica situación dominada desde un primer momento por cierto terror irracional reconocible incluso resistiéndolo al otro lado de las barricadas. Me cuesta añorar el calor del sol pues mi vida entera prosigue hibernando sin mesura desde la última glaciación mental. Ni siquiera supe su nombre, condición o ideales sin embargo de entre todas las refulgentes presencias fue la más sensata tragedia griega. Diez en una restando nueve al quite; espada y lanza empuñadas por el mismo brazo ejecutor.              Para fortuna de propios y extraños no todas las noches poseen regusto agrio ni por esa misma regla copas llenas de tormentosos espumosos. Tampoco sé de nadie que cuente cada gota de lluvia por separado porque ¿para qué? Si se pueden sumar juntas... Eslabón fuerte prendido al costado de miradas lascivas. Yo te miré e inconscientemente no pude reprimir desearte. Diste unión y consi...

Malleus maleficarum

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La comidilla comienza desde este último engranaje conformador de cadenas pueriles. Tomen asiento donde puedan y paguen lo que deben empero sin olvidar hacerse con lo que es suyo por derecho propio. Libres sean de hacerlo estimados caballeros mas si los grilletes aprietan sus tobillos quizás ni han degustado la libertad como debieran ni estén al tanto de la verdadera condición libertaria. Cuenten cada mes que ha de eclosionar en años y tritúrenlos bien fino para evitar grumos. Escuderos del paladín ambiguo que sostiene un pesado martillo en la mano mientras la espada envainada clama por su dosis de sangre. Maduren esa idea que acuña no haber más dueño de uno que uno mismo. Estoica entereza de pechos cosidos a flechazos; váyanse para aquellas tierras en las cuales nadie mira al cielo porque tal cosa no existe. ¡Cuánta obstinada adversidad! Vos, ermitaños insólitos arraigados a submundos atiborrados de malaventuras…             Momento...

Luces en la deriva, sombras en la penumbra

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  Ni luces en la deriva ni sombras en la penumbra. Somos retenes antiincendios equipados con mangueras de gasolina. Reconozco cada llamada de auxilio en boca del pordiosero porque podríamos ser cada uno de nosotros si los giros del timón fuesen con otro rumbo. Agotado y asqueado él mejor que los demás puede oler la inmundicia vestida de traje y corbata.      Toda esperanza se desvanece encallada en bancos de arena y roca; aires preponderantes atizando a los cuatro vientos mientras que éstos se hacen pasar por tres. Castigados a látigo, expiando culpas a hierro y sangre porque esta última frontera, libre de condescendencia, aparece lejana y mascada por claroscuros estroboscópicos.      Ni luces en la negrura ni deriva en pos de la penumbra. Sea el tiempo bordado por hilos de esclava condescendencia; aureola visceral postrándonos débiles a cada giro de la rueda llamada vida.      Gusanos del limo ignorantes de tan innoble condición; ...

Angelus vultus

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  Concordancia de efectos diluviando por encima de inhóspitas tierras estériles, alpargatas tenaces haciendo camino sobre ellas. Empequeñecidos senderos de tiempo y memoria extendidos cuan metástasis. Algunos de los presentes tienen la capacidad de notar este perturbador cambio en el orden natural de las cosas; en cualquier caso siempre a medio camino entre mordiscos y arañazos.  El resto de criaturas mortales idolatramos a variopintos dioses. Un puñado de ellos, escogidos tal vez de forma temeraria y a la ligera, campean a sus anchas por la planicie celestial mientras que el resto, terrenales ellos, por el ojo de una aguja pasarán.  Como lacayos movidos por intereses personales ojos, boca y oídos se cierran a esta nueva era que parece querer llegar apurada. En realidad ya lo ha hecho hace tiempo, sacando horas a aquello perenne. Fuego para combatir al fuego y aire para avivarlo. Eterno peregrinaje sin decir explícitamente dónde está el hogar; éxodo de los pueblos hacia a...

Réquiem

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Lejos quedan ya instantes próximos a la epopeya más obsoleta de dos almas en espíritu errante clamándole a la eternidad segundas oportunidades. Cuando cae la noche visitas divagantes nos acompañan entre males venéreos y huesos descoyuntados; entre dudas razonables y miedos cervales a la superstición...  El acertijo más complejo, las mejores tramas televisivas o algún personaje divergente, todo esto pueda ser susceptible de hacer volar al que en absoluto ha volado. Guarda silencio en presencia irrisoria, cariacontecida por la salida de la luna. Desde que llegaste, tú, desacertada melancolía, heme erguido aquí menoscabando arrojos. Tal vez mañana algunos distinguidos podáis esnifaros otro amanecer en cambio yo sólo puedo prometer que haré callar al silencio…  El Ave Fénix grazna exabruptos de vestigios arcaicos e infumables. Ahora ave celestial y más tarde arpía desnutrida. No temáis represalias del repatriado ni ironías del paria pues ambos pescan en aguas de fronteras religada...

Amissa sanitate

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  Qué frágil la mente humana cuando se resquebraja en diminutos vidrios, rindiéndose ante el hastío más absoluto. Enhebrando agujas de rendición por ominoso agotamiento; manteles de algodón recogidos y amontonando frutas prohibidas. Qué detestable aceptarse débil de aliento y anoréxico de arrestos.  Esta basura inmunda todo lo contamina con pegotes petroleados. A esta lacra mugrienta la temo por ser desazón del angustiado, rezo del condenado libidinoso y baile cojo de sílabas irregulares. Pero también diáspora de sensaciones propias y ajenas alrededor de graznidos reconocibles; de tijeras ensangrentadas y heridas costrosas que deben ser raspadas.  El resto de media mitad hiere con el canto afilado de la navaja a las almas esquizofrénicas, titilando dialectos primigenios. Juegan entre verdes pastizales con rostros escondidos bajo máscaras de ojos tristes y bocas vacías. Escrupulosas ellas ocultan el verdadero nosotros con caras cuarto menguante y muecas enmohecidas. Rabia ...