Navidad del 82
M is recuerdos enconados sobrevuelan la nochebuena del 82. Por aquel entonces contaba quince años y siendo sincero no creía en nada de esas cosas fomentadas al amparo del espíritu navideño. Por aquella época las estrecheces invadían mi hogar como chinches los colchones. Yo creía ser más listo que el hambre cuando en realidad y dados mis quince años no sabía de la misa ni la mitad. Para mí la navidad únicamente tenía sentido en aquellos hogares pulcros a los que de nada les faltaba. Definitivamente aquel año y aquellas fiestas estaban por pasarme por encima cuan camión de cuatro ejes. Con mi nariz de niño olfateaba desde las calles la dicha ajena en forma de abetos decorados, guirnaldas de colores y opulentos platos a la mesa. Con qué gusto habría roto cada ventana de esas casas a pedradas… Con quince años se absorbe todo, al igual que una esponja el agua, aunque luego seas incapaz de acertar con el significado de las cosas. Algunos eventos quedan grabados para siempre...