OníriKa -Madrugada del martes-
Ha anochecido lánguidamente y con la penumbra a sus pies prorrumpe el sol, ensanchándose como cada noche. Sin percatarme me he quedado sin tiempo para robarle la próxima hora ¡qué idiota! Moverme entre sofismos ya no me solivianta porque presto a la profundidad de campo toda visión binocular tiende a desenfocarse. Confuso acudo al huerto del hortelano pues aquellas pupilas de muñeco trapero con otra marioneta me han visto. Impreciso pero sin preocupaciones arrastro en bastos. Tengo tanto sueño, silente y pausado, que se me retuerce el alma. Zarzamoras de gominolas y tojos de azúcar endulzarán esta implacable tenebrosidad... En cierto modo no sé que hago aquí o no sé que se supone deba hacer. Ladrón, no te quites la corbata ni reniegues de tu condición y tú, golondrina con gabardina a rayas y botines de claqué, aguarda por la primavera invernal... Las llamas se alzan pavorosas, adoptando forma de gárgolas desnutridas sin tiempo a devorar sus propias ...