Cuentos al calor de la chimenea
Un diablillo, una botella altiva y un vino peleón El genio Ladraba el genio dentro de la botella. Gruñía prisionero en su mazmorra acristalada pataleando encolerizado y maldiciendo en jerga de genio. Desgarbado, pequeño y rechoncho carecía de pelo. Cuernos de buey, pupilas verticales y pezuñas de chiva. ¡Un esperpento de ser! Allí prisionero yacía tal adefesio por culpa de un mal paso. Era de entre todos los genios pestíferos el más mentiroso y manipulador, capaz de las bajezas más innombrables. Sus perrerías ya no tenían efecto alguno, a lo sumo soportar aquellos berrinches y gestos obscenos de diablillo infecto… Las visitas El muy desgraciado tenía la insana costumbre de visitarme cada noche. Acudía puntual a su cita aquel mamarracho y no solamente eso sino que más pronto que tarde provocaba en mi persona terribles cefaleas. Ni la ingesta de alcohol me aliviaba… Desde el suelo escalaba por las sábanas hasta alcanzar mi cara. Sentado en ella me tiraba d...