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Advenimiento -giros de peonza-

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  «No tengo espíritu de líder ni tampoco podría comportarme como tal». Así reza el cartel pegado en la puerta del armario. Abajo un número de teléfono que resulta ser el mío...             Voy por la carretera rural más urbanita. Es tarde, una bruma rojiza envuelve la contorna. Coches de combustión espontánea circulan pegados al asfalto. Gozan de singular penitencia al abrigo de las farolas, éstas cosquillean la madrugada con sus luces led de filos aserrados. Esta noche fría y pesada se muestra igual que gotas de rocío resbalando por los pétalos de una rosa. Bruma extensiva y opresora que no permite salir del infierno sin haberlo apostado todo a una carta. En mi bicicleta, sin cadena, apenas puedo ver las líneas de la carretera pero ¿qué falta hace cuando es mi instinto quien lleva el manillar? Pedalada que va y pedalada que viene. La distancia larga se ha hecho amiga del trecho corto empero cuanta fatiga entremedias. Tan fluid...

Advenimiento -el despertar difuso-

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  ¿Dónde poder ocultarme en esta mole de hierros retorcidos y hormigón desnudo? ¿Adónde acudir rápidamente engañando al mal que me acosa? ¡Solamente a veces! Destrucción y caos; montañas de basura depositadas en la lejanía, más allá incluso del alcance de mis pupilas... Apuro el paso, acelerándose los latidos de un corazón que tranquilamente podría ser el mío. El aire no es puro y la humedad persiste en pieles forjadas. No hay consuelo para almas subastadas ni para individuos rindiéndose en plena lucha…             Al borde sin aristas despliego alas emplumadas. Aleteando como un abejorro aterrizo en la azotea de la mole más elevada. Desde aquí oteo el submundo que flota por no hundirse. Es enorme en extensión distendida. Gigantescos muros laberínticos acotan a curiosos que de ser algo serían personas de dos pies; casi normales, casi creíbles…             Es mi sueño así pu...

Armarios

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  He aquí otra de esas historias que parecen sacadas de la imaginación de una mente delirante. Sí, esas que se han ido por tanto tiempo que no se las espera de vuelta. Roberto Sobral era un escultor con el talento justo para no morirse de hambre. Tras un tumultuoso divorcio había experimentado un profundo cambio tanto físico como mental. Sus obras tomaban formas y conceptos cuanto menos peculiares. Difíciles de colocar incluso para los más avispados marchantes de arte. Los más conservadores afirmaban que sus trabajos rozaban lo pagano, la frustración, la provocación, la rabia y hasta la locura. Según palabras textuales del propio artista: «reflejo mi necesidad por explorar a través de conceptos sin definición».             Era habitual verlo bebiendo hasta altas horas de la madrugada. De hecho cerraba bar tras bar. El resto de la noche acababa con sus huesos en cualquier polígono, durmiendo la mona entre cartones y bidones que ...

Vacío X-23

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  —¡Agachaos, maldita sea!  Los dos soldados de infantería se agazaparon tras las rocas apiladas por la zona. Su superficie consumida por el intenso calor hacía saber que allí nada permanecía inalterable demasiado tiempo…           —¿Cuánto tiempo tenemos antes de que X-23 vuelva a despertarse?  El cabo Bob consultó la COM de su muñeca—. Aproximadamente veinte minutos sargento.           —¡Maldita sea! ¡Esto es un auténtico cajón desastre! —Exclamó furioso el soldado de comunicaciones Max.           —Bien, vamos por partes. Pensemos, eso es… Pensemos… A ver—. Habla el sargento Powell —Yo no veo más que dos jodidas opciones… —¡Maldita sea soldado, agache la cabeza o llamará la atención de esas putas criaturas!...           —La madre que me parió sargento, no me había dado cuenta. Pululan por todas partes, esperando a que cometamos un error. A todo esto sargento ¿dónde estamo...

Cuentos al calor de la chimenea

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El tren y la roca       —En esta clase tenemos a los niños más listos de la ciudad. Esto es motivo de orgullo y satisfacción tanto para mí como para el resto del profesorado. De hecho, señor director, para que usted mismo lo vea he preparado un pequeño dilema. Será testigo de primera mano del ingenio que poseen estas pequeñas cabezas pensantes. A buen seguro resolverán el problema en lo que canta un gallo. Dentro de quince días tenemos el concurso regional de jóvenes talentos. El colegio vencedor obtendrá nada más y nada menos que tres mil euros para material escolar. ¡Imagíneselo! Tres mil euros…      —A ver niños, saludad a nuestro apreciado director, don Séneca.      —¡Buenos días don Séneca! —Dicen todos como siendo una única voz.      —Buenos días chavales —responde éste sin inmutar la seriedad de su rostro. La maestra, de nombre Julieta, retoma el hilo…      —Bien chicos, sin más preámbulos os voy a exponer...