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Las 5 cajas

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P or supuesto soy real ¡ya sólo faltaba! Uno de mis últimos trabajos fue poco elegante por la ubicación pero tremendamente deleitoso. Merece la pena contárselo para que sepan lo estúpidas que llegan a ser las personas. Usted no mire para otro lado porque también está en el mismo grupo. ¡A mí no puede engañarme! La acción se desarrolló en el retrete de la primera planta de un partido político acuciado por procesos judiciales interminables. Tratándose de política ¿qué mejor lugar? ¿Cierto? Bueno en realidad no. No resultaba cómodo ver a mi «protegido» sentado en el trono con los pantalones bajados leyendo el periódico… Obviamente nadie más que él podía verme y escucharme así que le informé de los pormenores de mi papel allí frente a la puerta del retrete. Dentro un individuo tan amargado como ofuscado... ¡La víctima perfecta! Llevaba tiempo pasándose por el burdel, engañando a su mujer bajo aquella apariencia de intachable hombre de familia. Inevitablemente terminó conociendo no a una an...

Mátame otra vez

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  Aquel vehículo rasgaba la noche con sus potentes faros, prolongando la línea de luces por docenas de metros repletos de flora y fauna. La carretera que llevaba al denostado complejo industrial cobraba vida con cada haz de luz dejado sobre ella. Finalmente detuvo la marcha en la perpendicular del muro de hormigón. Ante la tartamudez de la noche el motor roncaba cuan martillo percutor. No tardó en bajarse un hombre corpulento y marcada cojera. Fue al maletero porque allí se hallaba su trofeo, otro más para la colección. Continuos golpes quebraban la monotonía de la madrugada. En el interior el peor de los escenarios: una mujer amordazada, asustada y abandonada a su suerte.               Al ver aquella inquietante y fornida sombra, de pie frente a ella, intentó gritar con todas sus fuerzas. Sin embargo la tira de cinta americana echaba por tierra cualquier intento. Los ojos de la dama doliente volcaban lágrimas sin ...

El cementerio

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A quella noche el frío batía la contorna con especial ponzoña. Había poca claridad y la escasa visibilidad venía de la luna. Una densa niebla bañaba aquel paraje dejado de la mano de Dios. Rondaba a capricho como un sereno cantando a viva voz cada hora de la madrugada. Incluso llegaba a cubrir a ratos los árboles, dispuestos sin más orden que el dispuesto por la propia naturaleza. Apuntaban con sus huesudas ramas al cielo y a la tierra, intentando alcanzar la bóveda celeste o la yerba a ras del suelo.  Era evidente el paso de las estaciones, sobre todo viendo al norte. Algunos troncos fueran vencidos por la gravedad, amontonándose desordenados; otros amenazaban desplomarse sin previo aviso.  Debajo de la maleza afloraban pedazos irregulares de la senda o de lo que quedaba de la misma. Olvidada y borrada tanto de la memoria como de los mapas a nadie importaba su deplorable estado. Y no era para menos pues en el mejor de los casos parecía embocar directa al infierno. Prácticamen...

OníriKa -Madrugada del domingo-

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  Se acerca la decadencia en estas últimas horas de la madrugada. Santa fe del que negó hasta en tres ocasiones ser aquél, en busca y captura. Giran los sueños cismáticos en largas horas de vigía, deteniéndose a pies del alba temblorosa. Albor de tiempos dejados en casetas de obras y delimitados entre cuatro paredes de contrachapado. Amantes andantes sin demasiados atributos amatorios, más aburridos que un desfile de cojos…   Ahí afuera hace una rasca que mata. La siento en mis huesos rotos, ruptura maestra sin necesidad de escayola. Frío tan caliente que quema como tizones candentes. Me abrigo cuan personaje victoriano para pasar esta calurosa empero fría noche de domingo…   Toda la semana se ha ido sin gracia alguna para este ensoñador que perfectamente podría ser cada uno de vosotros. Me ha sacado de mis casillas entre realidades y ficciones, creando modos alternativos para ir sin necesidad de acudir.   No camino a llanto vivo ni lloro por ser infeliz pues m...

OníriKa -Madrugada del sábado-

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  Ya viene cargada de fantasías esta noche primordialmente importunada. En la madrugada se perfila el triunfo de un solo concepto, manoseado, cautivo de mil pares de bocas demagogas. Sin paños calientes ni aceite hirviendo para las heridas de después...   Primera ensoñación: cómo hacer escaleras de piedra para templos hinduistas. Segunda ensoñación: cinco pasos de madera para subir al cadalso. Hay quienes dicen ser guías replicantes; ciegos insomnes que otean el inmenso horizonte en pro de sus propias conjeturas.   Se autoproclaman patricios ensoñadores o por decirlo de manera más literal ¡amos del universo onírico! Sea o deje de serlo ha caído a plomo la noche, llevando de la mano a su querida madrugada. Serviles, pretenciosas, egos elevados y palabras pueriles clavetean los ángulos del marco que deberá engalanarla…   Cualquier cosa es cosa de cualquiera ¿verdad o mentira? Individuos considerados juiciosos y que reos de sus pesadillas terminan soldados a placa...